Aparece un nuevo concepto de restaurante con la cocina abierta todo el día y con un diseño adaptado para trabajadores que necesitan el espacio como una oficina improvisada. Cobicuo, una plataforma digital los agrupa en su app para ponerlos a disposición de los “trabajadores nómadas”.

¿Cuántas reuniones de trabajo se dan lugar en cafeterías, bares y restaurantes? Esta tendencia se ha multiplicado durante los últimos años con la aparición de nuevas profesiones y empresas vinculadas a la tecnología y el emprendimiento.

 

Coincidiendo con el auge de los espacios coworking, también los bares y restaurantes se han convertido en lugar de peregrinaje de “trabajadores nómadas”. Las mesas que después se llenarán de platos y comida se aprovechan, entre horas de servicio, para mantener reuniones de trabajo, para las cada día más populares videollamadas, en las que el wifi que proporcionan algunos de estos locales es muy necesario o simplemente para completar informes, enviar correos electrónicos, etc.

 

Restaurante Monay (José Abascal, 31. Madrid)

 

El sector hostelero ha recogido el guante, ha aceptado el reto y está surgiendo un nuevo concepto de restaurantes que ofrecen instalaciones y servicios que se adecúan a las necesidades de estos trabajadores. Cobicuo es la primera plataforma española que agrupa restaurantes en una red de espacios entre los que los “trabajadores nómadas” pueden elegir y reservar un puesto de trabajo durante unas horas por una cuota fija mensual. “Esto es economía colaborativa. A los restaurantes, sin ningún coste, les llevamos personas que necesitan un lugar cómodo para trabajar y reunirse en sus horas valle para aumentar el conocimiento de su restaurante y el consumo en estos horarios infrautilizados”, explica Miguel Moya, Co-fundador y CEO de Cobicuo.

La plataforma funciona en fase beta y cuenta con 13 restaurantes en el centro de la ciudad de Madrid. Entre los locales disponibles se ofrecen pequeñas cadenas y otros independientes como  Bowl bar, Monay y Siracusa. “Nuestra visión es global, queremos validar la idea en Madrid con los primeros clientes y expandirnos donde pueda ser útil este concepto”.

 

Bowl Bar, un nuevo concepto surgido a principios de 2019 en Madrid (calle Quintana, 28) en el que el bol en sus diferentes variantes es el protagonista, está rentabilizando sus mesas en horarios de menos tráfico gracias a este perfil de “trabajador nómada”. Su horario de apertura es de 9.30 de la mañana hasta la medianoche. Sus picos de venta se encuentran, como es lógico, en las horas de comida y cena, aunque la cocina trabaja ininterrumpidamente, por lo que ofrece desayuno, brunch, merienda, comida, cena y recena.

En marzo de 2019 Bowl Bar se dio de alta en la plataforma Cobicuo para potenciar el consumo en horas valle, una tendencia que habían detectado desde el mismo momento de su apertura. “Bowl Bar es un local pensado y diseñado para este concepto: un espacio meeting, abierto con bancadas de sofá para pasar horas, con muchas mesas bajas, enchufes para cargar los ordenadores y con una oferta gastronómica que comprende todas las horas del día. Es muy parecido a un coworking, pero es un bar”, explica Gon Hierro, co-propietario de Bowl Bar.

 

Bowl Bar (Quintana, 28. Madrid)

 

Rentabilizar las horas valle

El aumento de la competencia en el sector de la restauración está provocando el surgimiento de estos conceptos que buscan atraer clientes en las horas de bajo consumo. Según los cálculos de Cobicuo, atraer al perfil de “trabajador nómada” puede ser rentable estas horas: “En las pruebas que hemos hecho, los clientes han realizado un consumo por encima de los 10 euros en una horquilla de entre 1 y 3 horas. Durante ese tiempo, lo normal es que tengan hambre o sed y acaben pidiendo”, asegura Miguel Moya.

 

La tecnología, gran potenciador de este concepto

“Cobicuo es como un club de negocios distribuido o deslocalizado en el que nuestro objetivo es potenciar la productividad”. Así lo define Miguel Moya, CEO de la plataforma. Sus esfuerzos se centran en facilitarle la vida a esos “trabajadores nómadas” que necesitan un espacio de calidad por unas horas en un lugar de la ciudad hoy y mañana en otro.

La plataforma establece filtros para buscarle al cliente un restaurante que se adapte a sus necesidades: silencio, calidad del wifi, espacio para reuniones, etc. En el caso de Bowl Bar, tiene capacidad para hasta 40 personas. La aplicación permite organizarse de muchas formas y se puede utilizar el espacio de 10 a 13 h. y por las tardes de 17 a 20 h. Disponen de enchufes con los que cargar ordenador, móvil o tablet, mesas grandes para desplegar papeles o reunirse. “A nosotros nos da visibilidad en la app, el perfil de cliente es el que buscamos y funciona muy bien en horas valle”, explica Gon Hierro, copropietario de Bowl Bar.

 

Una sociedad que cada día cocina menos es terreno abonado para los servicios de comida a domicilio, pero también para los servicios de catering. El sector crece a un 3 por ciento anual y está previsto que en 2018 facture 3.600 millones de euros.

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Con el crecimiento también de los eventos de relaciones públicas de empresas españolas, este sector es uno de los más beneficiados. Ya adelantábamos hace más de un año una nueva tendencia: muchos restaurantes apuestan por el catering como fórmula de expansión de negocio. Ahora añadimos también a los negocios que tradicionalmente se han dedicado al catering como el de Isabel Maestre y que están desembarcando de forma presencial con nuevos locales hosteleros.

Por si este contexto no fuera lo suficientemente positivo para el sector, durante el último año ha surgido en España Fudeat, una plataforma digital en la que las diferentes empresas ofrecen sus servicios de catering tanto para eventos corporativos como para particulares. Actualmente este agregador cuenta con 40 caterings y ofrece sus servicios en Madrid.

El servicio de comida a domicilio ha experimentado durante los últimos meses un crecimiento casi exponencial, por encima del crecimiento total de la hostelería. Exploramos las tendencias en el sector.

En una era en la que Netflix es el máximo rival del ocio nocturno, el sector hostelero tiene en el servicio a domicilio una de sus fortalezas para el futuro.

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Algunos estudios indican que, gracias a este servicio, un negocio puede aumentar su facturación en un 30 por ciento. Otros datos indican que de aquí a 5 años el 20 por ciento de las ventas en el sector de restauración van a salir de los servicios de delivery y take away. No hay nada asegurado, pero lo cierto es que cada día se rompen más moldes sobre los negocios en los que triunfa el delivery.

Lejos han quedado los tiempos en los que la pizza o los restaurantes chinos eran los únicos reyes de la tarta. Actualmente, otros modelos de restaurantes como los clásicos, cocina nikkei, gastronómicos, etc. ofrecen también servicio a domicilio. Aunque su facturación no llegue al 30 o 40 por ciento que supone para alguno de los restaurantes tradicionalmente asociados al servicio a domicilio, sí pueden mejorar sus ventas entre un 5 y un 10 por ciento, como es el caso de Sagasta 28 Bistró&Gourmet o Dantxari, otro de los espacios –de cocina vasca- en los que se grabó el reportaje.

Una de las tendencias generalizadas en el sector de la restauración es la de mostrar al cliente lo que se hace en la cocina. Cada día el consumidor quiere saber más y estar más presente en el proceso de elaboración de los platos. En este artículo repasamos y recordamos algunos de los modelos de negocio que han convertido su “escaparate” en un elemento esencial del local.

En esta ocasión no vamos a hablar de un nuevo concepto. No se trata de un modelo de negocio en restauración, pero sí una tendencia que se está viendo en muchos locales con distintos conceptos y dirigidos a públicos diferentes.

Será por la moda de los programas de televisión con concursos que nos muestran lo que ocurren dentro de las cocinas, por la proliferación de programas formativos, porque el nuevo consumidor quiere saber más de cómo se procesan los alimentos o simplemente porque en una experiencia gastronómica completa no puede faltar el momento en el que se prepara el producto (todo o, al menos, una parte).

La cuestión es que cada día diferentes modelos de negocio apuestan por mostrar algunos de los procesos de cocinado que hasta la fecha se encontraban ocultos entre las cuatro paredes de las cocinas. El hilo conductor de este artículo son los locales que, como un valor añadido para su clientela, muestran el proceso de elaboración o cocinado de sus productos.

Begoña Rodrigo aseguraba en una entrevista que le hicimos hace meses que cuando el público ve una cocina abierta, se crea una situación especial: “La gente no se habla, sólo mira qué estamos haciendo, cómo lo hacemos… Para ellos es todo como muy nuevo”. Se refiere a lo que ocurre en su local Nómada, ubicado en el Centro Comercial Bonaire de Aldaia (Valencia). Allí los comensales acomodados en la barra pueden disfrutar del espectáculo de ver a su equipo de cocina preparar platos tan espectaculares como un pastrami con un ahumador en directo o la hamburguesa goulash que colocan en un plato que da vueltas y le lanzan la salsa por encima.

No es la única que tiene una fórmula similar en la ciudad. También el restaurante Fierro, que cuenta con una sola mesa, se ha construido con la cocina abierta que deja ver lo que ocurre en ese espacio hasta ahora vetado para el consumidor.

Este concepto es el que ha explotado al máximo Dabiz Muñoz en StreetXo, donde el comensal sólo puede degustar la comida en la barra mientras admira lo que ocurre dentro. El equipo de cocina trabaja a toda velocidad. La experiencia es absolutamente hipnotizante.

Otros restaurantes que no disponen de cocinas abiertas invitan en sus menús degustación a la clientela para que pase por la cocina para probar alguno de los platos. Por ejemplo, Mario Sandoval lo hacía en su Coque de Humanes. Al llegar, el cliente entraba en la bodega y, antes de llegar a la sala donde iba a degustar la gran mayoría de los platos que ofrecía, entraba en la cocina para degustar y observar cómo se trabaja en ese contexto. Esta propuesta es habitual en restaurantes de alta cocina. Un gustazo para los foodies.

Escaparate sin cocina

Hace dos meses hablamos de lo que ocurría en un nuevo local de Madrid. En Juliettas de Hermosilla, un concepto muy diferente a los anteriores, ofrecen desayunos, brunch, meriendas y lo que se conoce como brinner, una mezcla entre almuerzo y cena. El producto es saludable y de calidad.

En este caso, Juliettas muestra en el interior de su barra cómo se preparan algunos de sus productos. No sólo sus laureados bocadillos de jamón ibérico, que el cliente ya conoce, se preparan a la vista de todo el mundo. Por ejemplo los roscones de Reyes se rellenan en directo, un espectáculo que llama la atención de los clientes.

También los negocios de restauración especializados están incorporando esta tendencia de mostrar al cliente el procesamiento de sus productos como un valor añadido y como forma de diferenciarse.

La Bodega La Fuente es un modelo de negocio que funciona desde 2012 en Cartagena (Murcia) y que ha comenzado a franquiciarse. Se trata de un establecimiento tradicional en el que la especialidad es la anchoa de Santoña. No tiene cocina, tampoco servicio en mesa, se cobra en el momento del servicio y la carta es muy especializada. Hoy cuenta con 10 locales ubicados en Madrid, Valencia, Murcia, Alicante y Castellón.

Lo que hace a este negocio entrar en la lista de aquellos que muestran el proceso de elaboración de sus platos es que el último paso en la preparación de la anchoa se realiza en el propio restaurante a la vista del cliente.

El proceso de salazón tiene lugar en las instalaciones de la empresa en Santoña durante 6-8 meses. Después llegan al local y la limpieza de la anchoa es el espectáculo que completa la experiencia gastronómica para disfrutar de este producto.

Uno de los grandes atractivos para el público que acude a Bodega La Fuente es que puede asistir a la limpieza de la anchoa. “Nos distingue el show que montamos en el local. Muy poca gente ha visto cómo se hace ese proceso de limpieza y el cliente suele salir encantado”, asegura Juan Antonio Sánchez, director de Expansión de Bodega la Fuente.

El responsable de la franquicia asegura que existen tres motivos principales por los que la anchoa se limpia en directo en el local: marketing, ahorro y calidad. “Nos ahorramos los costes de limpieza en origen y un producto preparado y limpiado justo antes de comer está mucho más fresco que si te lo comes cuatro o cinco meses después de envasarse”.

El negocio de la restauración se adapta a los hábitos de consumo, a las costumbres de los turistas y también a los gustos de los nuevos consumidores adaptando su oferta gastronómica y el concepto del local en función de la franja horaria.

¿Quiere lo mismo un cliente a mediodía que por la noche? Probablemente no. Eso es lo que han debido pensar un buen grupo de hosteleros que han decidido dividir la oferta gastronómica y conceptual de sus locales en función de la franja horaria. Existen opciones para todos los gustos: un sencillo cambio en la carta y en los menús, diferentes vajillas, iluminación, estilo e incluso nombre del negocio.
En el libro Culinary Action! (Planeta Gastro. 2017) de Joxe Mari Aizega y Marta Fernández Guadaño se exponen algunos casos prácticos de restaurantes con este concepto que han pasado por los seminarios que ha organizado el Basque Culinary Center durante los últimos dos años. Pero hay otras muchas variantes del concepto “bipolar” en restantes de todo el país. Aquí repasamos algunas de las posibilidades y diferencias entre ellos.

Horarios para todos los gustos

Las claves del funcionamiento de algunos de estos negocios son los cambios en los hábitos de consumo de los comensales, que ahora necesitan cocinas abiertas non-stop y, en paralelo, el éxito de aquellos locales situados en zonas turísticas que se adaptan a las diferentes costumbres horarias de los visitantes.

Uno de los locales que acostumbra a sus clientes a cambio de concepto en función de la franja horaria desde el año 2009 es Abastos 2.0 (Mercado de Abastos de Santiago de Compostela) de Marcos Cerqueiro y Iago Pazos. En un minúsculo local de 28 metros cuadrados la barra funciona como mesa compartida. La propuesta varía en función de la hora del día: aperitivo, comida, merienda cena y cenas o sesiones a puerta cerrada. El precio oscila entre 30 y 50 euros. Precisamente el horario flexible es una de las claves de su éxito. Santiago de Compostela es una ciudad muy turística y, sin embargo, con una oferta hostelera clásica en la que un local como el de Cerqueiro y Pazos destacó muy pronto.

Abastos

La alta cocina también muta de la mañana a la noche. Numerosos negocios de restauración están ofreciendo a mediodía una oferta adaptada al ritmo frenético de las jornadas laborales de los ejecutivos y, por la noche, buscan una gastronomía centrada en el disfrute absoluto del comensal. Por ejemplo, Kena, de Luis Arévalo (Diego de León, 11. Madrid), lleva su oferta gastronómica nikkei en dos formatos diferentes. En la barra por 35 euros y a mediodía aquellas personas que quieran una comida de calidad y en un tiempo menor, pueden hacerlo. Para un público empresarial o de negocio, Kena ofrece de martes a viernes (solo a mediodía, de 13:30 a 16:00) un menú ejecutivo: una propuesta gastronómica dirigida a comidas con un enfoque más profesional, menos pasos y más agilidad en el servicio.

kena

Por las noches, con el menú Omakase, por 70 euros, el propio chef es el que decide lo que prepara sobre la marcha en función del mercado.

El pasado 27 de noviembre, Javier Muñoz-Calero, Chef Ejecutivo del Restaurante NuBel, participaba en el Foro Hostelería Madrid sobre la gestión de cocina. Un asunto importante en el local, que adapta su oferta en función de la franja horaria. Su restaurante, ubicado en el Edificio Nouvel del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, propone un concepto bistrot a mediodía con precios más populares para los turistas o incluso ejecutivos de la zona. Por la noche el local se convierte en un gastronómico con una carta más exclusiva.

Nubel

Otro ejemplo de las diferentes opciones gastronómicas es Brasserie Narciso (Almagro, 32. Madrid). Cuenta con una carta principal, una de desayunos, otra de cócteles y otra de picoteo. Abierta todo el día (de 8.00 a 2.00 am) al más puro estilo europeo es un concepto que podemos encontrar en Londres, París o Bruselas. Cocina de calidad, en un entorno brillante.

Narciso

Una forma de ser diferentes

Además de los puramente práctico (el cambio en los hábitos de consumo y las costumbres de los turistas), algunos negocios también han querido sorprender a sus clientes con cambios de concepto de manera que puedan acudir a un mismo espacio en la comida y en la cena y, sin embargo, tengan la sensación de estar en un espacio completamente diferente. Para los consumidores más curiosos esta es una opción muy atractiva.

Muta (Ponzano, 10. Madrid) es un uno de los pioneros en España en jugar con diferentes conceptos dentro de un mismo local. Abierto en verano de 2014 por Javier Bonet, conocido también por su famosa Sala de Despiece, Muta se transformó durante sus 15 primeros meses de vida en cinco conceptos diferentes: Muta Norte, Muta Equilibrio, Muta Brasil, Muta Balear y Smoking Club, la denominación que ha mantenido hasta la actualidad. Este puede ser el génesis de otros conceptos que hoy mutan incluso durante un mismo día.

Muta

Casa Bonay, de Estanis Carenzo y Pablo Giudice, creadores de Bestiario Group, abrió sus puertas en 2016 dentro del Hotel Casa Bonay de Barcelona. El multiconcepto creado para la ocasión tiene dos opciones, una a mediodía y otra de noche. A la hora de comer es la taberna vietnamita moderna Têt (20-25 euros). Por la noche se convierte en Elephant Crocodile Monkey, restaurante de cocina contemporánea (40-45 euros).

Casa Bonay

Según explica la propia Marta Fernández Guadaño, “por la noche, una iluminación intimista reemplaza a la luz natural y contribuye al cambio de atmósfera, carta y concepto.”

El negocio de la restauración se adapta a los hábitos de consumo, a las costumbres de los turistas y también a los gustos de los nuevos consumidores adaptando su oferta gastronómica y el concepto del local en función de la franja horaria.

¿Quiere lo mismo un cliente a mediodía que por la noche? Probablemente no. Eso es lo que han debido pensar un buen grupo de hosteleros que han decidido dividir la oferta gastronómica y conceptual de sus locales en función de la franja horaria. Existen opciones para todos los gustos: un sencillo cambio en la carta y en los menús, diferentes vajillas, iluminación, estilo e incluso nombre del negocio.
En el libro Culinary Action! (Planeta Gastro. 2017) de Joxe Mari Aizega y Marta Fernández Guadaño se exponen algunos casos prácticos de restaurantes con este concepto que han pasado por los seminarios que ha organizado el Basque Culinary Center durante los últimos dos años. Pero hay otras muchas variantes del concepto “bipolar” en restantes de todo el país. Aquí repasamos algunas de las posibilidades y diferencias entre ellos.

Horarios para todos los gustos

Las claves del funcionamiento de algunos de estos negocios son los cambios en los hábitos de consumo de los comensales, que ahora necesitan cocinas abiertas non-stop y, en paralelo, el éxito de aquellos locales situados en zonas turísticas que se adaptan a las diferentes costumbres horarias de los visitantes.

Uno de los locales que acostumbra a sus clientes a cambio de concepto en función de la franja horaria desde el año 2009 es Abastos 2.0 (Mercado de Abastos de Santiago de Compostela) de Marcos Cerqueiro y Iago Pazos. En un minúsculo local de 28 metros cuadrados la barra funciona como mesa compartida. La propuesta varía en función de la hora del día: aperitivo, comida, merienda cena y cenas o sesiones a puerta cerrada. El precio oscila entre 30 y 50 euros. Precisamente el horario flexible es una de las claves de su éxito. Santiago de Compostela es una ciudad muy turística y, sin embargo, con una oferta hostelera clásica en la que un local como el de Cerqueiro y Pazos destacó muy pronto.

La alta cocina también muta de la mañana a la noche. Numerosos negocios de restauración están ofreciendo a mediodía una oferta adaptada al ritmo frenético de las jornadas laborales de los ejecutivos y, por la noche, buscan una gastronomía centrada en el disfrute absoluto del comensal. Por ejemplo, Kena, de Luis Arévalo (Diego de León, 11. Madrid), lleva su oferta gastronómica nikkei en dos formatos diferentes. En la barra por 35 euros y a mediodía aquellas personas que quieran una comida de calidad y en un tiempo menor, pueden hacerlo. Para un público empresarial o de negocio, Kena ofrece de martes a viernes (solo a mediodía, de 13:30 a 16:00) un menú ejecutivo: una propuesta gastronómica dirigida a comidas con un enfoque más profesional, menos pasos y más agilidad en el servicio.

Por las noches, con el menú Omakase, por 70 euros, el propio chef es el que decide lo que prepara sobre la marcha en función del mercado.

El pasado 27 de noviembre, Javier Muñoz-Calero, Chef Ejecutivo del Restaurante NuBel, participaba en el Foro Hostelería Madrid sobre la gestión de cocina. Un asunto importante en el local, que adapta su oferta en función de la franja horaria. Su restaurante, ubicado en el Edificio Nouvel del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, propone un concepto bistrot a mediodía con precios más populares para los turistas o incluso ejecutivos de la zona. Por la noche el local se convierte en un gastronómico con una carta más exclusiva.

Otro ejemplo de las diferentes opciones gastronómicas es Brasserie Narciso (Almagro, 32. Madrid). Cuenta con una carta principal, una de desayunos, otra de cócteles y otra de picoteo. Abierta todo el día (de 8.00 a 2.00 am) al más puro estilo europeo es un concepto que podemos encontrar en Londres, París o Bruselas. Cocina de calidad, en un entorno brillante.

Una forma de ser diferentes

Además de los puramente práctico (el cambio en los hábitos de consumo y las costumbres de los turistas), algunos negocios también han querido sorprender a sus clientes con cambios de concepto de manera que puedan acudir a un mismo espacio en la comida y en la cena y, sin embargo, tengan la sensación de estar en un espacio completamente diferente. Para los consumidores más curiosos esta es una opción muy atractiva.

Muta (Ponzano, 10. Madrid) es un uno de los pioneros en España en jugar con diferentes conceptos dentro de un mismo local. Abierto en verano de 2014 por Javier Bonet, conocido también por su famosa Sala de Despiece, Muta se transformó durante sus 15 primeros meses de vida en cinco conceptos diferentes: Muta Norte, Muta Equilibrio, Muta Brasil, Muta Balear y Smoking Club, la denominación que ha mantenido hasta la actualidad. Este puede ser el génesis de otros conceptos que hoy mutan incluso durante un mismo día.

Casa Bonay, de Estanis Carenzo y Pablo Giudice, creadores de Bestiario Group, abrió sus puertas en 2016 dentro del Hotel Casa Bonay de Barcelona. El multiconcepto creado para la ocasión tiene dos opciones, una a mediodía y otra de noche. A la hora de comer es la taberna vietnamita moderna Têt (20-25 euros). Por la noche se convierte en Elephant Crocodile Monkey, restaurante de cocina contemporánea (40-45 euros).

Según explica la propia Marta Fernández Guadaño, “por la noche, una iluminación intimista reemplaza a la luz natural y contribuye al cambio de atmósfera, carta y concepto.”

El cambio en los hábitos de vida de los consumidores está provocando la aparición de nuevos modelos de negocio que ofrecen comida ligera, saludable e informal en todas las franjas horarias del día.

Video

Los cambios en los hábitos de vida de las personas están provocando una transformación también en sus hábitos de consumo. Decía esta misma semana en el evento de Barra de ideas en Valencia Diego Coquillat, CEO de 10restaurantes.com, que pronto veremos muchas casas sin cocina. Esto es una consecuencia directa de dos cuestiones muy concretas: por un lado, cada día tenemos menos tiempo de cocinar, la incorporación de la mujer al mercado laboral supone que ya no hay nadie en casa cocinando y haciendo el trabajo del hogar. Por otro lado, las empresas de hostelería están facilitando al máximo el consumo de alimentos preparados fuera del hogar.

La semana pasada teníamos la oportunidad de conocer en la feria Eat2Go de Madrid a Andrés Casal, creador de la startup Wetaca, un negocio que consiste en ofrecer tuppers semanales y llevárselos a casa a los clientes que lo solicitan a través de su herramienta digital. Su modelo de negocio reduce los costes de transporte cinco veces más que cualquier servicio de delivery común. Una facilidad más para aquellos consumidores que no están dispuestos a cocinar.

Esta forma de vida también está trayendo algunos nuevos conceptos en restauración. En el vídeo visitamos el local Juliettas, en la calle Hermosilla, 58 de Madrid y conocemos a Raúl Armengol, su propietario. Ahí ofrecen desayunos, brunch, meriendas y lo que se conoce como brinner, una mezcla entre almuerzo y cena. Podemos encontrar locales similares en cualquier ciudad española. En Valencia, por ejemplo, puede encontrarse también un local llamado La más bonita. Abre todo el día de forma ininterrumpida y ofrece zumos y batidos, té y café, dulces y salados en sus dos locales, en la playa de la Patacona y Ruzafa.

En Bilbao hay opciones también muy recomendadas por los usuarios por su brunch como el Brass o el Brunchit de Málaga, que ofrece dulces, salados y licuados.

Una nueva aplicación digital permite al hostelero ofrecer a los clientes los productos que no ha vendido por sus canales de venta tradicionales.

Las tendencias en el consumo indican un movimiento de los negocios hacia una restauración más sostenible. Como ya hemos comentado en otros contenidos como Hunters, la sostenibilidad en restaurantes tiene diferentes aristas; gastronómica, en el menaje, etc. El pasado 27 de septiembre se lanzó en España la primera aplicación web que ayudará a los hosteleros a reducir el desperdicio alimentario, un elemento esencial en la gestión de un restaurante, bar o cafetería para acercarse a la sostenibilidad. Eat You Later es el nombre que recibe esta herramienta que media entre los consumidores y los negocios de restauración para evitar que éstos últimos tiren a la basura productos que inicialmente no se han consumido.

La coyuntura europea anima a pensar en la importancia creciente de la reducción de los desperdicios. Desde hace unos años se está trabajando activamente en la economía circular y en muchos países del entorno europeo existen normativas estrictas; algunos ya han implantado aplicaciones y herramientas para reducir el desperdicio. Francia e Italia, países con una cultura más cercana a la nuestra, cuentan con sus propias herramientas. Parece que le ha llegado el momento también a nuestros restauradores. “Creemos que es el momento para lanzar la aplicación. Hay un aumento de la conciencia social sobre el desperdicio alimentario. La mayoría de los que estaban preocupados con este tema repartían la comida que iban a tirar entre los empleados. Otros restaurantes no tenían esa política, pero sí se lo entregaban a un comedor social”. Son palabras de Arancha Duro, fundadora y CEO de Eat You Later.

Arancha Duro en el restaurante Arúgula de Madrid, que ya participa en Eat You Later.

Eat You Later, que ya está disponible en su versión beta con una web app, comenzará a funcionar de manera definitiva en unas semanas. El punto de partida es Madrid, pero se expandirá por otras grandes ciudades muy pronto. El origen, como es de imaginar, no está en España. “Esta innovación la encontramos fuera en una feria de innovación tecnológica en Alemania. Lo vimos como una innovación, pero más allá de eso había un sustrato de emoción y de utilidad para los demás.”, explica Arancha Duro.

¿Cómo funciona?

El funcionamiento para el hostelero es sencillo y una vez subidos los contenidos (basta con hacerlo una vez), ya sólo es necesario hacer visible una publicación en función del stock. El proceso para empezar a usar esta herramienta es el siguiente:

1. Registras tu restaurante.

2. Subes los productos que tienes preparados. Puedes dejarlo en borrador y activarlo tantas veces como quieras. Tú pones el precio.

3. El usuario hace la compra a través de una pasarela de pago digital.

4. El propio usuario pasará por tu restaurante en la franja horaria que indiques. En un futuro es posible que haya servicio a domicilio.

¿Por qué esta aplicación es una buena idea para reducir el desperdicio alimentario?

Cada hostelero tiene motivaciones diferentes, pero el tema de la reducción de desperdicios alimentarios parece lo suficientemente importante como para dedicarle un pequeño esfuerzo diario. Le preguntamos a Arancha por las ventajas de este sistema para el hostelero y te las resumimos en seis puntos.

1. Genera ingresos: La primera gran ventaja de esta nueva herramienta es que permite vender un producto que estaba abocado a acabar en la basura. Pasará, por lo tanto, de ser una pérdida a recuperarse al menos el gasto en la materia prima y la preparación. No será un ingreso muy importante en las cuentas del negocio, pero evitaremos las mermas. Además, esta herramienta potencia la venta cruzada y servirá como escaparate para los productos del restaurante.

2. Fácil manejo: Las innovaciones tecnológicas están llamadas a facilitarnos la vida, también es el caso de esta herramienta. Según nos cuenta Arancha Duro tras poner en marcha la iniciativa, las primeras impresiones de los empresarios son muy positivas: “El sistema es muy sencillo, aunque para los restaurantes es un cambio importante en el hábito. La acogida es mejor en los restaurantes que tienen cierta sensibilidad a hacer lo correcto”.

3. Responsabilidad Social Corporativa: La responsabilidad social del restaurante es un valor que muchos clientes aprecian. Algunos restauradores ya articulas diferentes acciones de RSC, esta es una más. “Aquellos que quieren seguir canalizando su propia iniciativa de RSC pueden donar lo que saquen a través de la APP a los proyectos que deseen. Nosotros también tenemos un proyecto solidario medioambiental para canalizarlo, si quieren”, comenta Arancha Duro.

4. Innovación: Algunos de los restaurantes que ya están ofreciendo sus productos en esta plataforma reconocen que es una forma también de tener menos miedo a la innovación. “Los restaurantes se arriesgan más con los platos porque siempre pueden ponerlos a la venta en la plataforma y probar novedades”.

5. Legislación: “La crisis nos ha hecho ser un poco más sensatos con el consumo en nuestra vida personal y también en los negocios. Pero desgraciadamente la gente se mueve por la legislación”. Arancha Duro tiene muy claro que son las legislaciones las que van a empujar la sociedad hacia una mayor sostenibilidad. La previsión para los próximos años es de mayores restricciones sobre el desperdicio orgánico. Los restaurantes, bares y cafeterías deben tenerlo en cuenta. “Según la nueva normativa europea, los países miembro deben llegar a desperdicio cero antes de 2050 y se debe reducir el desperdicio en un 20 por ciento de aquí a 2020. En España siempre vamos despacio. Pero es el momento de arrancar”.

6. Amplía tu clientela: Lo primero que se nos viene a la cabeza es pensar en el millennial, aquel que está ya acostumbrado a usar aplicaciones web o móvil para pedir comida, pero el espectro de posibles clientes es superior: “La mayoría es el perfil millennial, pero también hemos visto perfiles diferentes. Personas divorciadas, madres que trabajan hasta tarde, etc.”